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La exposición que el Museo del Prado dedica a
Patinir y la invención del paisaje permitirá ver reu_nida en un solo
espacio la mayor parte de las obras conservadas del pintor, poco más
de una veintena. De entre las más destacadas, sólo dos faltan a la
cita, el San Jerónimo del Museo del Louvre y el Descanso en la huida
a Egipto de la Gemäldegalerie de Berlín, que coinciden con los dos
temas más repetidos por el pintor.
Si el Prado era ya el único museo del mundo en
el que se podía acceder de forma más completa a su obra, al reunir
en una única sala cuatro de sus composiciones más relevantes, San
Jerónimo, el Descanso en la huida a Egipto, las Tentaciones de san
Antonio –en colaboración con Quintín Massys–y Caronte atravesando la
laguna Estigia, con ocasión de esta muestra se tiene la oportunidad
única de verlas junto con las de otros museos y colecciones.
Pilar Silva Maroto descubre en este
número la obra del genial creador, analiza los paisajes y cada una
de las obras de la muestra y detalla las escasas noticias qes se
conservan sobre Patinir, que impiden conocer aspectos fundamentales
sobre su vida.
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