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La primera exposición que en tierras inglesas
se ha dedicado al genial, multiforme y siempre atractivo, por sus
varias creaciones pictóricas, Lucas Cranach “el Viejo”, tiene lugar
en estos días en Londres. Se alberga en los salones del prestigioso
Courtauld Institute of Art, sobre el Strand, dentro del monumental
complejo de edificios de Somerset House, ribereño del Támesis, en el
corazón de la ciudad.
Motiva tan magnífico proyecto el análisis de
una soberbia composición _–la mayor en tamaño conservada en Gran
Bretaña y propiedad de la institución organizadora–, cuya
formulación responde a los principios estéticos fundamentales del
maestro, en su mejor y más contundente momento creativo: Adán y Eva.
Así, determinada la muestra por una pieza tan sugestiva desde todos
los puntos de vista, los impulsores de la empresa han escogido un
título de poderosa resonancia para su brillante programa expositivo
Tentación en el Edén. Adán y Eva, de Lucas Cranach.
Cranach, considerado unánimemente por los
historiadores del arte como uno de los más grandes artistas del
Renacimiento en Alemania, es el primer representante de una familia
de pintores, dibujantes y grabadores. Adoptó su apellido de su
ciudad natal, Kronach, localidad de la Alta Franconia, en la
diócesis de Bamberg. Su padre se llamaba Hans Moller o Maler; el
término “maler” significa pintor, por lo que bien pudo ser una
referencia a su profesión, con lo que cabría pensar en un “pintor
Lucas Moller” o “maler Moller”. Sea lo que fuere no tuvo futuro el
término y el joven Lucas sería conocido ante la historia como Lucas
Cranach. Nació en 1472 y falleció en Weimar el 16 de octubre de
1553.
Juan J. Luna recuerda en este número la
vida y la obra de un pintor que destacó por su genial inventiva, la
novedad de sus composiciones y su espíritu narrativo, alcanzando la
cima de su originalidad a finales de la tercera década del XVI, y
presenta los detalles de la muestra londinense.
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