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Magnum, visionarios armados con cámaras

En 1947, el francés Henri Cartier-Bresson, el húngaro Robert Capa, el polaco David Seymour y el británico George Rodger, cuatro fotógrafos marcados por la experiencia traumática de la Segunda Guerra Mundial, crearon una cooperativa para poder informar sin presiones externas sobre un mundo que aún se lamía las heridas del conflicto.

 

Magnum, visionarios armados con cámarasCuatro genios del reportaje, cuatrocientos dólares, una botella de cava de litro y medio y un concepto humanista de la fotografía marcaron el nacimiento, el 22 de mayo de 1947, de la agencia Magnum Photos, una cooperativa de artistas que acaba de festejar su 60 cumpleaños con un gran festival en Nueva York, sin haber perdido ni su independencia ni sus valores.

Los genios eran Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, George Rodger y David Seymour, apodado Chim. El nombre de Magnum lo ponía el tamaño gigante de la botella de champán, lo ambicioso de su implicación semántica y el que fuera una palabra en latín, idioma universal que reflejaba la vocación internacionalista del empeño. La agencia nacía en un momento de gran desconcierto. Por una parte, Europa aún era un parque temático de ruinas y rescoldos humeantes a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, un trauma colectivo que llevaba aparejados muchos interrogantes y contradicciones. Por otra parte, en una época anterior a la televisión, a los grandes documentales y a la democratización de la imagen, la mayor parte del mundo era aún desconocida para el gran público.

Con la intención de comprender ese mundo cercano, herido, de la posguerra y el otro, más grande, que se abría más allá de las fronteras, y ayudados por nuevas cámaras, fáciles de transportar, de ocultar y de manejar, a la par que dotadas de gran precisión, los fundadores se dieron cuenta de que tenían los dos elementos fundamentales para la odisea de informar manteniendo la fidelidad a unos principios éticos y estéticos. El británico George Rodger, uno de los cuatro fundadores, atribuía al húngaro Robert Capa una curiosa explicación de la razón de ser de la agencia, gracias a las dos nuevas circunstancias: “Capa se dio cuenta de la cualidad única que tenían las nuevas cámaras en miniatura, tan rápidas y discretas, y también de las cualidades que nosotros mismos habíamos adquirido durante varios años de contacto con todos los excesos emocionales que llevan aparejados las guerras. Vio que nuestro futuro estaba en la combinación de las minicámaras y las maximentes”.

Hoy, con cincuenta miembros y sesenta años, Magnum Photos demuestra con una gran exposición en los encuentros de fotografía de Arles que la visión humanista y comprometida de sus fundadores sigue tan viva como el primer día. Por Arturo Arnalte.





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