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Andalucía
jugó un papel protagonista en la historia del barroco español y su
peso en relación con los demás países europeos es considerable. En
este contexto, la eficacia con la que los resortes de la cultura
barroca se manejaron en Andalucía, dieron lugar a una época
sumamente compleja e interesante. Un conjunto inestimable de
escritos, obras de arte, instrumentos musicales, de gestos
teatrales, de ritos a caballo entre la distinción y la divulgación,
entre la cultura sabia y popular… han ido conformando el carácter
complejo del lenguaje que genéricamente englobamos bajo el epígrafe
del Barroco. En Andalucía, el Barroco aparece como un fenómeno
plural, con diferentes alternativas visuales que configuran una
nueva sensibilidad, con todas sus posibilidades emocionales,
comunicativas, disuasorias y teatrales.
El cambio de coyuntura económica, los primeros
ecos de la ciencia moderna, la diversificación de las experiencias
religiosas que van desde el misticismo más exaltado hasta el
racionalismo más estricto, las distintas maneras de hacer visibles
los contenidos del poder, el de la Corte, el de la Iglesia, el de la
aristocracia y el de la burguesía, configuran experiencias visuales
diversas y aun opuestas.
Todo esto constituye la fascinante historia que
forma la trama argumental de las actividades de Andalucía Barroca
2007, proyecto que está desarrollando la Consejería de Cultura de la
Junta de Andalucía, a través de la Dirección General de Bienes
Culturales, cuyo principal objetivo es ofrecer una visión amplia y
novedosa de la expresión barroca en Andalucía, así como el compendio
de las aportaciones historiográficas y científicas que sobre él se
han realizado a lo largo del último siglo. Por Luis Méndez.
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