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El paseo de la memoria

Instalado en un antiguo hospital civil, condensa en cuatro plantas la historia y evolución artística del viejo reino, desde la Prehistoria a la actualidad, y exhibe una de las mejores colecciones españolas de pintura mural gótica.

 

El paseo de la memoriaToda la historia del viejo reino. Ni más ni menos. “Las piezas del museo relatan y recogen muy bien el pasado histórico y artístico de Navarra; agrupan todos los períodos, desde la Prehistoria hasta la actualidad y, por tanto, posee un carácter generalista en el que se encuentra un compendio de la historia del arte navarro. Bastante bien documentado, por cierto, ya que hay piezas y obras pertenecientes a casi todas las épocas”, avanza Miguel Ángel Hurtado, actual director del centro.

Ése es el contenido del Museo de Navarra. Un edificio situado en pleno centro del casco histórico de una ciudad, Pamplona, que rezuma arte e historia por los cuatro costados. Más allá de esa segunda semana de julio cuyo ambiente jaranero la ha hecho famosa en el mundo entero.
“En el año 1860, fue creada la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra. El reglamento que el Gobierno de la nación aprobó como marco legal para estas comisiones provinciales especificaba cuáles eran sus atribuciones, entre las que destacaban el cuidado, la mejora, el aumento o la creación de los museos provinciales de Bellas Artes; la dirección de excavaciones arqueológicas; la creación, aumento y mejora de los museos de antigüedades; y la adquisición de cuadros, estatuas, lápidas, relieves, medallones y cualesquiera otros objetos que por su mérito o importancia artística merezcan figurar, tanto en Museos de Bellas Artes como en los Arqueológicos”, recuerda Hurtado.

Hay que atribuir, por tanto, el inicio de las colecciones que hoy constituyen el Museo de Navarra a la citada Comisión de Monumentos que, desde su creación, se constituyó en salvaguarda –evitando, por tanto, su pérdida segura– del patrimonio mueble, recogiendo los materiales dispersos por Navarra y haciéndose cargo de los hallazgos fortuitos que tenían lugar en el subsuelo del territorio. Así, con gran cantidad de material ya reunido, el 28 de junio de 1910 fue inaugurado, en el edificio de la Cámara de Comptos de Pamplona, el Museo Artístico-Arqueológico de Navarra. “Este primitivo museo pronto superó el espacio del que disponía en su ubicación primigenia, de forma que se trasladó a su actual situación a mediados de siglo”, apunta Hurtado, en relación al traslado de todo el patrimonio coleccionado hasta entonces al antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia.

Aitzol San Sebastián recorre en este número las salas del centro, dialoga con su director y presenta sus piezas más emblemáticas.





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