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Fantasía en piedras duras
A finales del siglo XVI nace una corriente artística, conocida como Manierismo, que a diferencia de lo que hacía el Renacimiento vigente en ese momento, repudia la representación de la naturaleza tal cual es y aboga por la recreación de la misma de forma imaginativa y artificiosa. El pensamiento humano y, la fuerza de la imaginación de la mente del artista deben ser la fuente de toda creación artística. Como diría siglos después Juan Gris: “Un clavo no se hace con hierro, se hace con la idea del clavo”.
Estamos, pues, ante el preludio de lo que sería el Barroco y, si bien sus resultados en la pintura, arquitectura y escultura fueron notables, baste recordar las obras de Parmigianino, El Greco, la Villa Rotonda de Palladio o la obra final del mismo Miguel Ángel, el Manierismo daría sus frutos más característicos en las artes decorativas. Por Juan Ignacio Samperio Iturralde. |