Y además


Mi obra

Agenda

Subastas

Buzón de Arte

Suscripción

Archivo

Servicio de Atención al cliente

 
 


Los placeres y los días

Famosos por haber inventado el cinematógrafo en 1894, los hermanos Lumière siguieron investigando hasta conseguir las primeras fotografías en color, proceso que patentaron con el nombre de autocromos. Ahora se cumple el primer centenario de este genial invento.

 

Los placeres y los díasLa cultura del ocio que había nacido en la Belle Époque idolatraba a los cazadores de imágenes. Los pintores, fotógrafos y cineastas se habían convertido en notarios de la alegría de vivir burguesa. Con sus instantáneas de excursiones campestres, paseos marítimos, competiciones deportivas y diversiones nocturnas, daban fe de su concepción de la existencia como un eterno domingo. Estas postales de los placeres y los días merecían ser retratadas en colores.

Los tiempos modernos rendían culto a las estampas del cuerpo liberado. El canon tradicional de belleza y libertad había sido recuperado por el arte, el erotismo y la higiene. Además, la cabeza preocupaba tanto como el tronco, por lo que el psicoanálisis indagaba en la intimidad individual, examinaba la conciencia colectiva.

La Europa de fin de siglo, entre la Exposición Universal de 1900 y la Gran Guerra de 1914, conoce unos años felices de inusitado optimismo. Por eso, los inventores, considerados como pioneros del progreso, buscaban las fórmulas para colorear las películas y las placas fotográficas. Pedro García Martín relata en este número cómo, en medio de ese frenesí cromático, movidos por un afán descubridor, los hermanos Lumière comercializaron hace ahora cien años los autocromos, las primeras fotos en color natural al alcance de la mayoría. Toda una revolución en la mirada de la historia.





  EN PORTADA
El trío calavera
 
 
 
  PINTURA
Matisse, el genio incomprendido
 
 
 
  FOTOGRAFÍA
Los placeres y los días
 
 
  PINTURA
Courbet, el desengaño de un pintor romántico
 
  ARQUITECTURA
David Chipperfield, casas para la vida