|
|
|
    
|
Río de Janeiro
Lo pintó cuando ya había viajado a Europa, tomado contacto con las vanguardias, y comenzado a descubrir Brasil como forma de encontrar su propia identidad artística. Y se nota: la serenidad que rezuma, su cristalina armonía, y esa disposición de elementos horizontales enfrentados al triángulo de la bahía, y al que forman los árboles con el propio morro, nunca han dejado de fascinarme. Es una obra absolutamente inolvidable: “Rio de Janeiro”, de Tarsilia do Amaral. El pintor Pablo Sycet escribe en este número sobre ella.
|
|
|

|