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Contornos ondulantes, elementos arquitectónicos a la deriva, y una serena sencillez frente a la abigarrada complejidad de su marido, el prestigioso arquitecto Enric Miralles. Éstas son las señas de identidad de Benedetta Tagliabue, que se verán reflejadas en su más ambicioso y sorprendente proyecto en solitario, el Pabellón de España para la Exposición de Shangai 2012, una obra que se acerca a la naturaleza para aprender de sus formas. La herencia arquitectónica de la pareja, representada por la empresa “EMBT Arquitects Asociats”, es extensa y de primer orden: el nuevo Parlamento de Escocia en Edimburgo, la Escuela de Música de Hamburgo o el Ayuntamiento de Utrecht son algunas muestras de la profesionalidad y creatividad del matrimonio. Sus huellas se pueden seguir con facilidad por nuestro país, que cuenta con muestras como el Campus Universitario de Vigo, o multitud de obras ligadas a la vieja Barcelona, una ciudad que no adolece precisamente de edificios emblemáticos. Su labor allí ha sido muy importante, desde la rehabilitación del edificio de La Clota, hasta la torre de oficinas de Gas Natural en Barcelona, obras en las que la espectacularidad no está reñida con la funcionalidad. Tagliabue se ha encargado también de de las publicaciones del estudio EMBT, que ha culminado en tres libros fundamentales, “Mixed Talks”, “Enric Miralles: Opere e progetti” y “EMBT, Work in progress”. Por Mercedes Peláez López.
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