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La noche triste de Hernán Cortés.
Pintada por Manuel Ramírez Ibáñez en 1890, se trataba de un lienzo relativamente pequeño (130 x 180 cm) para pertenecer al género de la llamada “pintura de historia”. Efectivamente, la obra se aleja un tanto de los parámetros de éste género y la noche en la que se sume Hernán Cortés, lejos de poseer una lobreguez natural, está envuelta en brumas azuladas que tiñen la escena de un ambiente casi fantástico e irreal, como si el episodio procediera de un libro de cuentos y no de las páginas de la historia. Sin embargo, la obra conquista a Román Hernández Nieves, director del Museo de Bellas Artes de Badajoz, por su manera de captar el abatimiento y la derrota que nos transmite esta “noche triste” de Hernán Cortés.
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