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Paraíso e Infierno. Siglo XXI, arte en la catedral de Burgos
De la luz a las tinieblas. El proyecto patrocinado por Caja de Burgos explora, en su cuarta edición, dos temas clásicos en la iconografía religiosa: el Paraíso, que interpreta Bernardí Roig en el claustro de la catedral, y el Infierno, que recrea Marina Núñez en una de las salas del templo gótico. Los dos artistas se suman a la larga lista de creadores que han puesto su genio al servicio de la Iglesia.
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Durante siglos y siglos, paraíso e infierno han dado respuesta a las más intrigantes preguntas que pueda hacerse el ser humano. Principio y fin de su trayecto, hasta llegar a nuestra época, el Paraíso ha generado, además de un gran enigma, un repertorio excelente de imágenes en la historia del arte, como dan fe las muestras que se exhiben en el incomparable marco de la Catedral de Burgos. En la permanente lucha entre el Bien y el Mal, el papel de los artistas ha ido cambiando sensiblemente al paso de los siglos. Desde sus iniciales posiciones como creadores de imágenes para la ideología oficial, han ido deslizándose hacia el bando contrario
Bernardí Roig se enfrenta en ella al reto de interpretar el Paraíso en su claustro. Allí, en medio del recinto, rodeado de personajes inmaculados, ha instalado un letrero luminoso en el que se lee: “Et in Arcadia Ego”. Por su parte, la artista Marina Núñez representa también el infierno que late en el ser humano, fusionando lo masculino y lo femenino, lo físico y lo psíquico, unidos a los imperecederos símbolos del catolicismo, convierten el espacio sacro del claustro en une paisaje dantesco.
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