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La Ciudad del Pecado (Sin City, en inglés), así es conocida en el mundo Las Vegas. Una ciudad que alberga a medio millón de personas, que se duplican en las épocas de vacaciones con la llegada de turistas de todo el planeta. Las Vegas Boulevard, la interminable avenida en que se encuentra la mayoría de los casinos, se extiende por un condado significativamente llamado Paradise. Pero nada más alejado de aquel jardín ensoñado del mundo del mito en que imaginación humana y mundo natural dialogaban sin sobresaltos.
Ángel Marcos no acude a Las Vegas como a ese lugar del placer que prometen los folletos turísticos, sino como a un no lugar. Una ciudad que se disuelve en la nada. Nos muestra escenarios vacíos, rótulos caídos, estructuras abandonadas, ese constante cambio que lleva a que todo se transforme sin finalidad. Todo gira, pero no hay ningún centro. Por eso el artista no elige los grandes decorados, los casinos multicolores, el glamour de una ciudad sin memoria, sino sus afueras, los anuncios que se han retirado y yacen abandonados, las calles abiertas a ese desierto que las rodea. Ángel Marcos es el fotógrafo de esas zonas situadas en los límites del mundo. Toda su obra se sitúa en ese lugar que dejaron vacantes las antiguas divinidades de la frontera. Es un acierto que Ángel Marcos haya titulado “Un golpe de dados” a su serie. Sus imágenes no participan de ese mundo de clones.
Gustavo Martín Garzo nos acompaña en este recorrido a través de este gran decorado irreal que es la ciudad del pecado. |