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Venus, Cupido, la Locura y el Tiempo
El florentino Angelo di Cosimo, más conocido como “Il Bronzino”, figura cimera del Renacimiento, trabajó bajo el mecenazgo del duque Cosimo de Medici y se dice que esta pintura fue un encargo de éste como regalo al rey Francisco I, el otro gran mecenas del “Quinquecento” en Francia. Siendo una obra inequívocamente renacentista, en la que el naturalismo y la sensualidad dominan, también está presente su carácter de emblema, de alegoría basada en los grandes temas del Medievo, el Amor y la Muerte, don Carnal contra doña Cuaresma.
Pero como todas las obras maestras, además de asumir una tradición, “Venus, Cupido…” también anticipa el futuro. Contemplando su esplendor carnal, acechado por un fondo de figuras amenazantes, se puede presentir y temer la cercana victoria del tenebrismo barroco de nuestro Valdés Leal, en el que tibias y calaveras sustituirán a sus cuerpos bien terrenales y gozosos. Javier Conde de Saro, presidente de la Sociedad Estatal para las Exposiciones Internacionales y comisario del Pabellón de España en Expo Zaragoza 2008, destaca en este número las virtudes de esta obra maestra de “Il Bronzino”. |