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Barcelona, Roma y Londres son las tres capitales de la cultura que este mes de julio nos presentan sus propuestas más potentes.
Una muestra en el Museo Picasso de Barcelona explora, hasta el 28 de septiembre, la influencia de Las Meninas en la obra de Picasso y otros artistas. Esta exposición va más allá del análisis de las continuidades y rupturas de Picasso con la tradición, exponiendo un total de 61 obras -42 pinturas, 5 dibujos, 7 fotografías, 3 esculturas, 2 grabados, 2 vídeos y 16 documentos- que se presentan en dos grandes bloques temáticos: el primero, Reinas e infantas, integrado por obras de Velázquez, Martínez del Mazo, Carreño de Miranda, Von Stuck, Sert y Picasso; y el segundo, titulado Iconografía, espacio y reflejo, conobras de autores contemporáneos.
La Gallería Borghese en Roma dedica, hasta el 14 de septiembre, una exposición a la figura de Correggio, el único artista del trío renacentista formado con Rafael y Miguel Ángel al que jamás se le había dedicado una exposición antológica. Considerado de la misma talla artística que los otros dos, el hecho de que su fama no llegara a alcanzar un nivel igual se justifica con la suposición de que Correggio no trabajó en Roma, al no haber dejado obra alguna en aquel gran escaparate. Sin embargo, la Galería Borghese muestra 60 obras de Correggio, algunas reunidos por primera vez, dibujos y piezas antiguas que tratan de explicar el cambio en la percepción del espacio, la composición y las formas del artista tras su comprobada conexión con Roma a principios del Quinientos.
Por su parte, Londres nos ofrece su cara más melancólica mediante la exposición La poesía del silencio, hasta el 7 de septiembre en la Royal Academy de Londres, con más de sesenta obras que recorren la carrera del artista danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), cuyos cuadros rezuman el silencio casi hipnótico propicio para la introspección melancólica típica de los países luteranos escandinavos.
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