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Daumier, pintor de la condición humana

Coincidiendo con los doscientos años del nacimiento de Honoré Daumier, la Fundación Banco Santander dedica una importante retrospectiva al gran artista francés, cuyos dibujos, pinturas y litografías constituyen un valioso testimonio sobre la sociedad del siglo XIX.

 

Daumier, pintor de la condición humanaLa muestra evoca las distintas facetas de este creador inconfundible, a través de ciento treinta obras, procedentes todas ellas de la Armand Hammer Foundation de Los Ángeles. Contemporáneo y amigo de personalidades como Delacroix, Balzac, Hugo, Gauthier y Baudelaire, Honoré Daumier (1808-1879) desempeñó un papel esencial en la vida cultural de su época. De fuertes convicciones republicanas, le tocó vivir un período histórico particularmente convulso. A través de miles de caricaturas realizadas a lo largo del tiempo, luchó para denunciar los errores de los gobernantes y los abusos de los poderosos. Una actitud que le valió más de un enfrentamiento con la censura e, incluso, una condena de cárcel por sus ataques contra el rey Luis Felipe.

Marie-Claire Uberquoi traza en este número un recorrido a través de  la labor de Daumier, que fue gigantesca. Sus cuatro mil litografías y el millar de grabados sobre madera realizados esencialmente para revistas y periódicos hubieran bastado para ocupar integralmente su actividad de artista, asegurando su gloria de forma imperdurable. Pero Daumier fue además pintor, escultor y un dibujante fuera de lo común, autor de una producción inmensa, que pone de manifiesto su potencia creativa y su capacidad por expresarse con los medios artísticos más diversos.

En el ámbito de la creación plástica, Honoré Daumier contribuyó a enriquecer el discurso artístico con una obra singular que retrata con una fuerza expresiva extraordinaria los múltiples matices de la condición humana. Mientras Delacroix hacía triunfar el romanticismo, Daumier se adelantó al realismo de Courbet y, en determinados aspectos, anticipó la revolución pictórica de los impresionistas.Puso, además, su arte al servicio de un arriesgado compromiso con el pueblo, mediante la sátira social y la crítica política. Un género al que dio sus cartas de nobleza, contribuyendo de manera decisiva al desarrollo de la prensa humorística, que tanta relevancia consiguió en el siglo XIX y principios del XX.





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