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En la tienda del museo londinense Victoria & Albert de Londres, una taza con los retratos de Nikita Kruschov y Richard Nixon recuerda el momento del kitchen debate entre los dos políticos: una escena que tuvo lugar durante la visita conjunta que ambos mandatarios hicieron a la Exposición Nacional Americana celebrada en Moscú en 1959. “Y ¿no sería mejor competir por los méritos de nuestras lavadoras que por la fuerza de nuestros cohetes?”, preguntó el por aquel entonces vicepresidente de los Estados Unidos al dirigente comunista, entre la amalgama de aparatos y utensilios que ilustraban en territorio sospechoso –si no enemigo– las dulzuras del american way of life.
Corrían casi los años sesenta y ya estaba en marcha la carrera espacial, la carrera armamentística, la carrera deportiva, la carrera, simplemente, entre los dos bloques que creían tener la respuesta correcta a las grandes preguntas surgidas tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial: y ahora ¿cómo debe ser el mundo? ¿Qué forma debe tener el futuro? Una exposición en el Victoria & Albert analiza ahora cómo el arte y el diseño desempeñaron un papel crucial en la lucha política e ideológica que enfrentó a los dos bloques en los que se dividió el mundo entre 1945 y 1970. Por Leila Crewn. |