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La obra del pintor surrealista tinerfeño Óscar Domínguez (1906-1957) ya cuenta con un espacio propio en la isla que le vio nacer. Fue uno de los maestros del surrealismo y, sin duda, el artista plástico canario más importante de su historia. Durante tres décadas de intensa actividad vivió y trabajó en París, compartiendo ambiciones estéticas y amistad con André Breton, Picasso y creadores de todas las vanguardias.
A pesar de su valor, permanece en un discreto segundo plano entre las grandes figuras pictóricas de la primera mitad del siglo XX. El nuevo TEA (Tenerife Espacio de las Artes), inaugurado el pasado 31 de octubre, no sólo muestra un grupo importante de sus obras, exhibe también una amplia colección artística contemporánea, acoge un Centro de Fotografía, una importante biblioteca y salas de exposiciones temporales, por lo que se ha convertido en el catalizador cultural de Santa Cruz de Tenerife.
Enrique Domínguez Uceta presenta en este número las características de un centro singular, diseñado por el estudio suizo Herzog & de Meuron, ganador del prestigioso Pritzker en 2001, y su colección naciente de este proyecto cultural, que abarca diferentes épocas y estilos de Óscar Domínguez y otros artistas contemporáneos. |