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Final de altura
Si la rareza cotiza al alza en el mercado del arte, mucho más en el mercado de joyas. Ésta es una de las explicaciones que se han ofrecido en los últimos años para justificar los crecientes precios pagados en subasta pública por los diamantes de color. De todos los diamantes perfectos-imperfectos conocidos (si consideramos el blanco como el más puro de todos), es el de color azul (que obtiene su coloración como resultado de las pequeñas cantidades de boro en su estructura) el que más pasiones despierta entre los coleccionistas: 5,6 millones de euros se pagaron el pasado año en Hong Kong por una piedra de 6,04 quilates.
Más de 11,5 millones de euros podría alcanzar este mes un diamante azul de 35,56 quilates que Christie’s ofrece al mejor postor el día 10 en Londres. La piedra tiene todo para convertirse en una de las estrellas del año. Conocida como Wittelsbach azul, fue regalada en 1664 por Felipe IV a su hija Margarita Teresa de Austria, cuando la infanta contaba 13 años, como parte de la dote por su compromiso matrimonial con su tío materno, Leopoldo I de Austria, futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Óscar Medel presenta en este número los detalles de la cita y adeltanta el calendario de subastas que se celebran en España este mes.
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