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Es arte, es indio y, lo más sorprendente de todo, es moderno. ¿Exótico? Seguro, pero cada vez menos. No olvidemos que se trata del cuarto mercado del mundo en cuanto a importancia. Los números cantan: el valor de todo el arte indio junto subastado en 2003 fue de cuatro millones de euros. Este año se superarán los 120 millones. Y si atendemos a las previsiones de las principales casas europeas y norteamericanas, se avecina una auténtica invasión de artistas indios. No cabe duda: la India está de moda.
Los mayores retos a los que se enfrentan hoy los creadores indios son, precisamente, la atención desmesurada y las grandes expectativas depositadas en ellos. “Si no aprovechamos este momento y dejamos huella, pronto vendrá otro país aún más exótico –Pakistán, Indonesia o Vietnam – que cautivará al público occidental y se hará con su mercado. Eso no debe ocurrir”, advierte la crítica especializada Meera Menezes. Los tópicos del arte periférico que repite lo ya dicho en Occidente o los temas recurrentes como el desconcierto ante la modernidad y las crisis de identidad Oriente/Occidente parecen ya definitivamente superados. Y los artistas indios contemporáneos han pasado de reproducir las últimas tendencias vistas el año pasado en Nueva York a marcar su propia tendencia. Miguel Ángel Gayo Macias explica las particularidades del arte indio en una guía para orientarse por ARCO en esta nueva edición y Elena Pita presenta a sus principales representantes.
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