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En 1953, Walt Disney estrenaba su película “Peter Pan”. Basada en la novela homónima de J. M. Barrie (1907-1911), es en el fondo una historia de traumas psicológicos, en la que domina como gran cuestión la búsqueda de la identidad de uno mismo y su posición respecto al resto de la sociedad. Por eso, no resulta extraño que toda la trama se desencadene precisamente cuando hace su aparición una sombra, la de Peter Pan, decidida a liberarse de su prisión física y a vivir por su cuenta. Barrie se postula así como heredero de ciertas tradiciones visuales y artísticas que habían entendido la(s) sombra(s) no sólo como la proyección de un cuerpo sino también como una presencia autónoma, como una alteridad del mundo real y de la imagen que el arte venía realizando desde hacía siglos.
Precisamente, la exposición que organizan la Fundación Caja Madrid y el Museo Thyssen despliega los diferentes ámbitos conceptuales que la sociedad ha ido asignando a las sombras, que tuvieron de inmediato enorme repercusión para la historia del arte. Los artistas egipcios pintaban sin sombreado; por el contrario, sus vecinos norteños, los griegos, fueron los primeros en dar verdadera importancia a las sombras, pero habrá que esperar a la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna para que ese discurso sobre las sombras adquiera una relevancia definitiva.
Javier Pérez Segura traza un recorrido por la plasmación de las sombras, desde el Renacimiento hasta el arte contemporáneo. |