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“Vicky Cristina Barcelona” (2008), aplaudida internacionalmente sin apenas reservas, ha tenido en España un resonante éxito de público, pero ha recibido palos y varapalos a destajo. Manuel Hidalgo defiende esta película que, bajo su apariencia de levedad colorista y frívolo desvarío, juzga como una de las más pesimistas y directamente profundas de Woody Allen, puesto que, en su opinión, el director neoyorquino habla en ella de la dificultad -incluso de la imposibilidad- de escapar, de eludir las trampas de la vida y, sobre todo, de aprender -y rectificar- con la experiencia.
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