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El trabajo de Cai Guo-Qiang (Quanzhou, China, 1957), que nos ofrece en retrospectiva el Guggenheim Bilbao, procede de un pensamiento hacia el origen primigenio del Universo y la creatividad del ser humano, donde elementos abstractos como el tiempo son representados por medio de instalaciones y proyectos en el espacio. Con sus dibujos, realizados con pólvora explosionada, el artista incide en ese camino a través del conflictivo pero esperanzador mundo de hoy. Además de su trabajo artístico, que le valió el León de Oro de la Bienal de Venecia de 1999, Cai ha sido promotor y comisario de proyectos colectivos y una serie de nuevos museos abiertos a la participación y el estímulo creativo. En su trabajo caminamos tras una huella permanente pero intangible que nos dirige tanto al punto de partida como al destino, incidiendo directamente en la visión del otro lado de lo material, allí donde la superficie se convierte en abismo del pensamiento. Kristian Leahy pregunta al artista sobre sus inicios artísticos, con la Revolución de Mao como telón de fondo, sus primeros proyectos e influencias (Beuys, Koons, Hirst), así como por su trabajo como comisario, el significado de los elementos que integran su obra y los medios que utiliza para su realización.
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