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Es verdad que “Cuatro meses, tres semanas y dos días” (Cristian Mungiu), la película ganadora de la Palma de Oro de Cannes 2007, es una grandísima película. Pero el Jurado del certamen desaprovechó una ocasión única de consagrar definitivamente, gracias a “El hombre de Londres”, al director húngaro Bela Tarr y de contribuir a que su excepcional y singularísima obra pudiera llegar no ya a públicos amplios (lo cual es imposible), sino a minorías suficientes que todavía hoy le ignoran. Es el caso de España, sin ir más lejos, donde la filmografía de Tarr –nueve largometrajes y varios cortos– es prácticamente desconocida, salvo entre el reducido grupo de críticos y aficionados de vanguardia que frecuentan los festivales de cine y las filmotecas. La edición en DVD de “El hombre de Londres” es un acontecimiento que contribuye a paliar el desconocimiento general. Por Manuel Hidalgo.
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