|
En la Cartuja de Miraflores, a estribor de la nave y en medio de un desnudo muro de piedra, se exhibe esta obra repleta de sutileza, elegida como favorita por Javier Vicente Domingo, director del Museo de la Evolución Humana: “Berruguete derrocha delicadeza en la gestualidad con que los personajes encarnan el trance y en ese juego de miradas que no deben coincidir, pero interpone entre ellos la barrera de un pasillo longitudinal que arranca en nuestra mirada y se fuga por el ventanal del fondo. Un espacio de vacío y de transparencia, como la de ese sorprendente jarrón de vidrio, que corresponde a cada uno llenar de reflexiones”, afirma.
|