|
Siéntate. O no te sientes. Permanece en pie, o cae de rodillas. Duerme o mantente despierto, hasta el alba, hasta que regrese la noche. Para el caso es lo mismo. Para el rezo es lo mismo. Y aquí, de lo que se trata es de rezar. Es decir, de pensar, de hablar con uno mismo como si uno mismo hablase con la divinidad, con las divinidades. Carlos Marzal pone sobre el papel las sensaciones que le transmite la obra de Rothko en la Capilla del Instituto de Desarrollo Humano de Houston, Texas.
|