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El testimonio visual que legó Agustí Centelles (Grau de Valencia, 1909-Barcelona, 1985) ha sido reconstruido a partir de un progresivo descubrimiento de su trabajo. Un amplio archivo de negativos con imágenes de la Segunda República y la Guerra Civil española estuvo oculto durante más de treinta años en Carcasona (Francia), hasta que fue recuperado por el propio Centelles en 1976. Este testimonio fue completado el pasado año gracias al hallazgo de más de un centenar de negativos y copias sobre papel de fotos inéditas en una caja de galletas. Los diez mil negativos del fondo acaban de ser adquiridos por el Ministerio de Cultura y engrosarán el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca. Su primera imagen firmada apareció en agosto de 1934 en “La Vanguardia”, sin embargo, su actividad en la prensa ilustrada había comenzado en 1923, año en que entró a trabajar como aprendiz en los talleres de rotograbado de “El Día Gráfico”. Pero fueron su trabajo como ayudante del fotoperiodista Josep Badosa entre 1927 y 1931, así como su vinculación, a partir de 1932, con el equipo formado por Josep Gaspar, Josep Maria Sagarra y Pau Lluís Torrents, las actividades que aproximaron al joven Centelles a los diversos géneros del reporterismo gráfico: sucesos, espectáculos, deportes, actos oficiales y de sociedad. En 1934, Centelles empezó a trabajar por su cuenta y adquirió una cámara Leica, con la que pudo dar respuesta a su manera, eminentemente moderna, de entender la fotografía y alejarse de los modos del reporterismo gráfico inmediatamente anterior. Carlos Delgado Mayordomo traza el perfil del reportero gráfico, precursor del género en la actualidad, que con su personal estilo firma algunas de las más icónicas imágenes de la época.
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