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Proforma nació de una idea común entre tres creadores –Txomin Badiola, Sergio Prego y Jon Mikel Euba–, tras ser invitados por Agustín Pérez Rubio para una muestra individual. Como un documento que especifica las condiciones, tiempo y costes para una colaboración, previo a un contrato, el término Proforma les proporcionó la idea de exponer un proceso de trabajo conjunto que sería desarrollado y documentado durante cuarenta días en base a unos ejercicios artísticos con unos voluntarios a partir de unas obras concretas. Los resultados podrán verse en el MUSAC de León, a partir del 10 de abril. Este empeño colectivo no es del todo inusual si consideramos el admirable ambiente artístico que el País Vasco posee desde hace décadas, pese a la heterogeneidad de sus innumerables creadores. Este panorama en el tiempo pudo verse en la exposición de arte vasco “Incógnitas” (2007) en el Museo Guggenheim de Bilbao. Su comisario, el artista Juan Luis Moraza (Vitoria, 1960), editó una interesante publicación a modo de cartografía del arte vasco contemporáneo, colocando en el punto más alto las cimas artísticas de Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Precisamente este mes tiene lugar una exposición ideal para acercarse al más veterano de los dos grandes creadores. La muestra, ubicada en la Fundación Canal de Madrid, exhibe las piezas del “Propósito Experimental” de Oteiza, proyecto con el que consiguió el premio de la Bienal de São Paulo de 1957, y marcó su consagración internacional. Kristian Leahy desgrana las especificidades del arte vasco a través de sus más destacados exponentes, prestando especial atención a la aportación de cada uno de los tres artistas al proyecto Proforma.
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