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“Delicatessen” alemanas
El 23 de enero de 1710, ha hecho ahora trescientos años, en la ciudad de Meissen y en su castillo de Albrechtsburg, empezó oficialmente la producción de la fábrica de porcelanas del mismo nombre, aunque en realidad la primera porcelana europea no se descubrió, en dicho lugar, hasta 1713. Esto que hoy nos parece una simple anécdota, tuvo unas repercusiones económicas y culturales trascendentales en su época. Los poderosos europeos se gastaban auténticas fortunas en la compra de las porcelanas chinas, pues China fue el lugar donde se descubrió por primera vez en el siglo VIII. Todos los reyes, eclesiásticos y aristócratas del XVIII, coleccionaban porcelanas orientales, siendo el comprador más bulímico el elector de Sajonia, Federico el Fuerte, que llegó a poseer 30.000 piezas de porcelana china y japonesa. En 1701 Federico el Fuerte contrató al turingio Johann Friedrich Böttger, para que investigara la composición de la porcelana, uno de los secretos mejor guardados por los chinos. Por Juan Ignacio Samperio Iturralde.
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