|
No te mires más de la cuenta en el espejo. No mires nada más de la cuenta a través de un espejo. No mires nada más de la cuenta, por favor. Y mucho menos el cuerpo propio, o el cuerpo de los demás. Al cuerpo, cuando lo miras mucho, se le transparentan el hueso y la médula, se le ve el esqueleto a flor de piel, se le adivina el cadáver futuro, aunque vista un traje azul marino o gris, aunque nade en la playa bajo el sol de agosto, aunque sonría con su dentadura impoluta, como un engranaje suizo de relojería. Carlos Marzal reflexiona sobre el “Retrato de George Dyer en un espejo”, obra de Francis Bacon que conserva el Museo Thyssen-Bornemisza.
|