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Basta con unas cuantas líneas para que se levante un sueño. Basta con unos cuantos sueños para que se dé forma al mundo. En un rectángulo ya está prefigurada la casa, y en la casa intuida ya han empezado a sonar las voces que después la habitarán. Igual que en el cuaderno de notas, con sus palabras telegrafiadas, con sus abreviaturas, con sus tachones, con sus paréntesis y cifras ya se ha escrito el relato, la novela, o al menos su aroma, la sombra de lo que será mañana. Igual que en el apunte del pintor ya rompe a germinar la tela, el tríptico, la emoción del empaste y los pigmentos. Carlos Marzal escribe sobre el “Plano de la Casa Farnsworth”, la vivienda unifamiliar proyectada por Ludwig Mies van der Rohe en Plano (Illinois, EE UU), hacia 1945-51.
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