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Lucien Freud, la honestidad brutal

Sin trampa ni cartón, entre la fina línea que separa el desnudo como lección de anatomía y la exhibición del cuerpo, y la lupa que deja al descubierto arrugas e imperfecciones, se desenvuelven los retratos del artista, que expone ahora la National Portrait Gallery

 

Lucien Freud, la honestidad brutalEl castellano, tan rico para sus cosas, resuelve sin embargo con un único sustantivo –carne– lo que el inglés desgrana en dos, flesh y meat (para entendernos algo así como lo “cárnico” y lo “carnal”). Lo mismo sucede con naked y nude, para nosotros simplemente “desnudo” –en sentido cotidiano y en sentido anatómico o artístico–. La excursión lingüística se revela pertinente desde el momento en que consideremos a esos términos, precisamente, los cuatros puntos cardinales entre los que se despliega la obra del pintor Lucian Freud. Los expertos del futuro identificarán sin dudas en esos rasgos duros, en esas pieles curtidas, la impronta de la Segunda Guerra Mundial en la pintura británica. Pero los antecedentes procede buscarlos fuera, en una nueva concepción del individuo articulada por Egon Schiele, Otto Dix, Georg Grosz, Kokotschka o, incluso, por qué no, el imaginario agrio de Nietzsche y Schopenhauer. Freud tenía más de maestro tradicional, de esos que machacaban pigmentos en el mortero mientras miraban con el rabillo del ojo el manual de Cennini, que de habitante del “stardom” artístico contemporáneo. Su fama de crápula buscabroncas y de pendenciero le emparenta también por vía humana con una larga saga de Caravaggios. Freud le toma prestadas las hechuras a Ribera y su San Andrés del Museo del Prado: escuchimizado, sin camisa, bajo la luz dramática de una triste bombilla, en un estudio lóbrego embarrado de óleos. Así le vemos en una mítica foto hecha por su modelo y amigo David Dawson (protagonista, por cierto, de la última pintura de Lucian Freud, a la vista en la retrospectiva de la National Portrait Gallery de Londres que se inaugura ahora). Francisco J.R. Chaparro pondera la pintura del británico, maestro del género del retrato.







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