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En
el apretado calendario de ofertas que brinda el mercado del arte,
hay algunas fechas que no se pueden olvidar, como son la Feria de
Grosvenor en Londres, la Bienal de París o el Armoury de
Nueva York. Sin embargo, es la ciudad holandesa de Maastricht, que
acoge la feria de antigüedades más importante del mundo,
la que eclipsa cualquier otro acontecimiento de estas características,
tanto por la calidad de las obras expuestas como por su presentación.
Este año tendrá lugar su XV Edición, organizada
por The European Fine Arts Fair (TEFAF). Cerca de más de
doscientos expositores procedentes de más de una decena de
países ofrecerán para su venta los tesoros más
preciados de sus fondos, con la finalidad de atraer la atención
de la clientela particular más potente o de los museos más
prestigiosos.
José Manuel de la Mano, historiador del Arte, presenta en
este número las principales características de una
feria que basa su éxito en los estrictos baremos de conservación
y restauración de las piezas presentadas, en la competitividad
existente entre los expositores y en los rigurosos criterios de
selección del comité de expertos encargado de cribar
las obras que se exponen. Los clientes de Maastricht no son personas
que buscan objetos de decoración, sino habitualmente instituciones,
museos y coleccionistas dispuestos a comprar unas piezas que, una
vez adquiridas, podrían volver a desaparecer de la vista
durante generaciones.
En la edición de este año, sólo tres anticuarios
españoles asisten a la feria. Todos ellos gozan de trayectorias
profesionales muy consolidadas en el panorama artístico español
y aspiran con su presencia a conquistar al cliente extranjero. Los
tres explican en Descubrir el Arte la trayectoria que les ha llevado
hasta allí.
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