| El dibujo, una de las primeras y más directas formas del lenguaje plástico, constituye, sin duda alguna, la expresión más inmediata y espontánea del poder creador del artista. En ellos, los autores han reflejado, desde el Renacimiento hasta nuestros días, las primeras ideas de las obras que, posteriormente, materializarían en la pintura, la escultura, la arquitectura o el grabado. Hoy en día, el dibujo es cada vez más valorado por los aficionados al arte, no sólo como fuente documental de la creación artística, sino también como una obra a veces independiente, que permite conocer mejor la esencia del genio creador, en sus aspectos más íntimos. Desde hace algunos años, se organizan periódicamente, cada vez con más frecuencia, exposiciones temporales que muestran estos tesoros ocultos que, por necesidades de conservación, debido a la fragilidad del papel y las tintas, especialmente sensibles a la luz, sólo pueden ser mostrados de forma ocasional. Es el caso de dos exposiciones excepcionales que, a lo largo de las próximas semanas, podrán contemplarse en Madrid. Una de ellas, procedente de Estados Unidos, con los fondos del Smith College Museum of Art de Massachusetts; la otra, sobre los dibujos de los maestros europeos en las colecciones portuguesas, una exposición procedente de un país de coleccionismo poco conocido, pero poseedor de algunos dibujos de notable interés en sus colecciones públicas y privadas. José Manuel Matilla aborda en este número las características de los fondos que se expondrán en las dos retrospectivas, en un extenso reportaje ilustrado con algunas de las obras más representativas de las dos colecciones. |