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Se
cumple en estos días el centenario del nacimiento de Josep
Lluís Sert (Barcelona, 1902-1983), uno de los grandes arquitectos
españoles del siglo XX. Discípulo de Le Corbusier,
con quien trabajó durante varios años, ocupa un lugar
destacado entre la "segunda generación" del Movimiento
Moderno.
Josep Lluís Sert, además de pertenecer a otro tiempo,
perteneció a otra distancia. Fue un hombre del Sur. La modernidad
de entonces hundía sus raíces en el Norte -en Alemania,
sobre todo- ideológicamente más proclive a la síntesis
y materialmente más afectada por la guerra; la Europa Central
y sus arquitectos habían llegado en sus planteamientos a
consecuencias coherentes con la creciente sistematización
de las cosas. Sin embargo, Sert, que comenzó sus trabajos
como arquitecto en 1931, tomó un camino diferente.
Exiliado en Estados Unidos tras la Guerra Civil, Sert recibió
la ciudadanía estadounidense, formó equipo con Paul
Lester Viener y Paul Schulz-Town Planning Associates e inició
una serie de grandes proyectos en Sudamérica, que ofrecía
un campo inexplorado para desarrollar las teorías urbanísticas
del movimiento moderno.
En el número de julio de "Descubrir el Arte",
el arquitecto José Laborda Yneva recuerda la figura del creador
catalán y sus construcciones más significativas.
El reportaje principal se completa con dos artículos de
Jaume Freixa, arquitecto y colaborador de Josep Lluís Sert,
y de Daniel Giralt-Miracle, crítico e historiador de arte,
que analizan el trabajo de Sert y sus influencias posteriores.
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