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Uno
de los tópicos juicios historiográficos que planean
sobre el siglo XX es el de considerar como escasa, o poco significante,
la producción arquitectónica de significado religioso.
Como si la voluntad de abstracción o la forma técnica
fueran parámetros hostiles a la expresión de la espiritualidad.
O los nuevos códigos formales -"antiestilísticos"
en su origen- no pudieran abarcar el ámbito de lo simbólico.
La reciente inauguración de la Catedral de Nuestra Señora
de Los Ángeles, del arquitecto Rafael Moneo, ha vuelto a
poner de actualidad la reflexión sobre la manera de expresar
en clave moderna un tema que posee una larga tradición de
obras que tomaron su fuente en recursos formales de la Historia.
El edificio es el resultado de un concurso restringido entre Frank
Gehry, Tom Mayne y el propio Moneo, lo que indica una cierta voluntad
de espectacularidad que fue resuelta con la elección de la
propuesta más contenida y, posiblemente, más adecuada
a sus contenidos. Su inauguración es el último ejemplo
de templo religioso levantado por un arquitecto.
Con motivo de la apertura del templo de Moneo, "Descubrir
el Arte" ha organizado un recorrido por los otros escenarios
levantados a lo largo de la última centuria en los que la
espiritualidad y la modernidad se han fusionado de manera asombrosa.
Juan Miguel Hernández de León, arquitecto, presenta
algunos de los ejemplos de esta colaboración.
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