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Peter
Paul Rubens (1577-1640) nació en Siegen, localidad alemana
cercana a Colonia. Se educó en Amberes, donde pronto adquirió
un profundo conocimiento de la cultura humanista y clásica.
Al amparo de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, realizó
misiones diplomáticas y políticas de importancia.
Como consecuencia, tuvo que viajar en numerosas
ocasiones, circunstancia que le sirvió no sólo para
aprender de los grandes maestros del Renacimiento, Miguel Ángel
y Tiziano, sino también de artistas contemporáneos,
como Caravaggio y Aníbal Carraci. Esta serie de viajes diplomáticos
le permitió aumentar su fama y difundir su obra por toda
Europa.
En 1609, Rubens pintó "La adoración
de los Magos" (óleo sobre lienzo de 346 x 488 centímetros),
que el Museo del Prado ha vuelto a colgar en la sala 9b, después
de dos años de restauraciones. La pintura fue encargada originalmente
por el Ayuntamiento de Amberes para ornamentar una de sus salas,
aquélla donde se firmó la Tregua de los Doce Años
entre España y las Provincias Unidas del Norte. Transcurridos
tres años, la obra se regaló a don Rodrigo Calderón,
embajador del rey de España. En 1621, tras el encarcelamiento
y posterior ejecución de éste, el óleo pasó
a manos de la Corona.
El cuadro está considerado como una
obra emblemática que refleja las dos principales características
del pintor: colorido veneciano y gusto por la musculatura hercúlea
adquirido al contemplar las obras de Miguel Ángel en Roma.
Isabel García, historiadora del Arte,
explica en este número la estructura de la composición
del cuadro, sus influencias y riqueza cromática, y los motivos
que han conducido a su restauración.
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