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"Entre
las armas del sangriento Marte, / do apenas hay quien su furor contraste,
/ hurté de tiempo aquesta breve suma, / tomando ora la espada,
ora la pluma".
Estos versos de Garcilaso de la Vega, procedentes de su "Égloga
III", permiten vislumbrar su fiel trayectoria al servicio de
Carlos V y su quehacer literario, que le llevaría a ser considerado
el como el "Príncipe de los poetas españoles"
y el ejemplo más cercano al ideal de "El Cortesano"
que propuso Castiglione.
Caballero de Santiago desde 1523, testigo de la coronación
del Emperador en Bolonia y protagonista de la toma de La Goleta,
Garcilaso había de encontrar la muerte en 1536, en la jornada
de la Provenza, en Francia, mientras pretendía asaltar la
fortaleza de Le Muy, al mando de 3.000 soldados, como maestre de
campo. Sus restos serían trasladados dos años después
a la capilla familiar del convento de San Pedro Mártir, de
Toledo.
Garcilaso había de convertirse en el gran poeta renacentista
del amor cantando a la amada, a la naturaleza y a los amigos, abriendo
así el camino de una extraordinaria revolución poética.
Ahora, la Biblioteca Nacional de Madrid, para conmemorar el V Centenario
del nacimiento del poeta-soldado más famoso de su tiempo,
organiza una exposición que muestra todo el esplendor del
Renacimiento español. La retrospectiva permite a los visitantes
hacerse una idea adecuada sobre aquel largo siglo XVI que Garcilaso
de la Vega vivió tan intensamente.
Miguel Cortés Arrese comenta algunas de las piezas expuestas
y ofrece los datos necesarios para la comprensión de la misma.
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