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Cada cierto
tiempo en estos últimos meses, aparecen noticias en los medios de
comunicación sobre el proyecto y las obras de ampliación del Museo
del Prado, realizado finalmente por Rafael Moneo, en relación al
Claustro, el Salón de Reinos (todavía Museo del Ejército), el
Salón de Baile (actual Casón del Buen Retiro), e incluso sobre el
Paseo del Prado, objeto de un proyecto de remodelación capitaneado
por Álvaro Siza y Juan Miguel Hernández de León.
Es indudable que para el Madrid de hoy, esta zona del barrio de
los Jerónimos es una de las más importantes de la ciudad, con
mayores proyectos de futuro y, sobre todo, con mayor historia. Una
historia que no nace de la casualidad o por el desarrollo de las
ciudades a finales del siglo XIX, sino que surge como expresión de
los acontecimientos políticos, sociales y artísticos de nuestro
país, desde el mismo momento en que Madrid fue elegida como
capital, en 1561, por Felipe II, e incluso con anterioridad, ya que
fueron los Reyes Católicos, en 1503, los que dieron permiso a los
monjes jerónimos para que instalaran su monasterio e iglesia en el
lugar donde hoy se encuentra.
En el número de enero, Carmen Blasco, doctor arquitecto,
profesora titular de la Escuela de Arquitectura de Madrid, recuerda
la construcción y la evolución del Palacio del Buen Retiro a lo
largo de los siglos (el Claustro de San Jerónimo el Real, el Patio
del Caballo, el Salón de Baile, el Coliseo del Palacio, el Salón
de Reinos…) y ofrece una reconstrucción virtual minuciosa del
complejo, prácticamente desaparecido ahora por la expansión
urbanística de la capital de España.
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