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Mi obra
Antonio Bonet Correa, director
del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
(Madrid) escribe en este número sobre su obra de arte
preferida de todos los tiempos: la Torre Eiffel. "He de
confesar que admiro la Torre Eiffel tanto como monumento o
construcción real y concreta que como cuadro, en su visión
pictórica y virtual por Delaunay". Bonet Correa retrata
las cualidades de un monumento que, construido en 1889 para
celebrar el centenario de la Revolución Francesa, se ha
convertido en una obra capital de la Edad Contemporánea que
sólo puede parangonarse, desde el punto de vista histórico,
con las Siete Maravillas de la Antigüedad. "Para la era
industrial moderna, es todo un símbolo. Producto del
desarrollo de la metalurgia en el siglo XIX, es un dechado del
arte de la edificación en hierro, una arquitectura ligera y
pujante, una estructura aérea y dinámica como la de una
catedral gótica. Por su grandiosidad y valor estético, el
monumento está entre las imágenes clave del arte universal.
Sin él, en definitiva, no se puede concebir la ciudad de
París como ciudad luz y urbe moderna". Escribe Bonet,
entre otras muchas cosas.
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