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Vermeer
es uno de esos casos típicos de artista ignorado en vida y
reconocido sólo mucho tiempo después de su muerte. En su corta
vida (cuarenta y tres años), vivió en el anonimato casi absoluto,
apenas vendió algún cuadro y a duras penas pudo sacar adelante su
numerosa familia.
Hoy, sin embargo, algunas de sus obras se han convertido en
iconos de la pintura universal y su solo nombre es garantía de
éxito para una exposición. El Museo del Prado, dentro del nuevo
impulso que está caracterizando la gestión de Miguel Zugaza,
inaugura el día 18 de febrero la exposición que, probablemente,
está llamada a convertirse en el acontecimiento artístico del año
2003. Bajo el título de "Vermeer y el interior holandés"
llega a España, por vez primera, una parte significativa de la obra
de este artista exquisito.
El Prado sólo mostrará nueve obras del autor (hoy día se le
reconocen treinta y cinco y están dispersas en más de quince
museos de todo el mundo, ninguno español), pero algunas de ellas
figuran entre las mejores del artista de Delf. La exposición, que
gira en torno al "interior holandés", se completa con
otras treinta y dos obras de artistas holandeses contemporáneos de
Vermeer (en su momento, más famosos que él), de la talla de Gerard
ter Borch, Pieter de Hooch, Gabriel Metsu o Nicolas Maes, nunca
vistos tampoco en España.
En el número de febrero, "Descubrir el Arte"
presenta todos los secretos de la muestra, recuerda la vida y la
obra del pintor, sus misterios, analiza la técnica de sus obras y
realiza una visita a Delft, la ciudad de Vermeer, para mostrar a sus
lectores cómo es ahora esta ciudad y hasta qué punto pervive el
ambiente en que vivió él, buceando en esa tradición tan holandesa
de los "interiores", que todavía perdura hoy en su arte
más actual.
Valeriano Bozal, Paco Barragán, José María
Solé, Asunción Doménech y Cristina Morilla
escriben cinco reportajes imprescindibles sobre el legado y la
figura de uno de los artistas más importantes de la Historia.
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