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La
oferta de arte electrónico durante la pasada feria de ARCO´03 quedó
un tanto diseminada por los diferentes puestos de la muestra, sin
que el arte realizado con los “nuevos” soportes contara finalmente
con un pabellón especial.
Esta decisión de los organizadores puso un poco más difícil la
visita a los aficionados a la creación digital y, en particular, al
arte en la Red, que debieron recorrer cada uno de los “stands” para
descubrir a los artistas y a sus obras, expuestas, en algunos casos,
sin las mínimas condiciones necesarias para su apreciación.
Dejando a un lado las muestras de videoarte,
que oscilaban entre la representación impecable de la James Cohan
Gallery de Nueva Cork (espectacular “Observance” de Bill Viola) y el
uso de televisores de 12 pulgadas más propios del “arte povera” que
de una feria de este calibre, lo cierto es que pocos galeristas
parecían proclives a mostrar abiertamente las obras de “net art” de
sus autores, a juzgar por su puesta en escena.
No es que Internet –como argumento o
referente– no estuviera presente en ARCO. Muchas galerías mostraban
al visitante obras que empleaban como tema alguna manifestación de
la cibercultura, ya fueran las salas de “chat” entre homosexuales (Alexánder
Apóstol, en la valenciana Luis Adelantado) o las obras de José
Antonio Hernández-Díez (Ad Hoc, Vigo) inspiradas en la descargas de
archivos MP3. Sin embargo, hallar una obra ideada o realizada para
su difusión en Internet no era tarea fácil.
Juan Gonzalo, periodista, presenta en
este número las obras de arte electrónico que se asomaron a ARCO y
los artistas que estuvieron presentes en las diferentes galerías de
la feria.
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