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Mi obra
Pilar del Castillo, ministra de
Educación, Cultura y Deportes, escribe en este número sobre
una de sus obras de arte favoritas: “La nostalgia del
infinito”, fechada por Giorgio de Chirico en 1911, que forma
parte de la colección del MOMA de Nueva York. Un cuadro que el
artista metafísico pintó con trazos muy marcados y con una
paleta de colores extraña y misteriosa.
“Sé que faltan en él, por ejemplo,
aquellos extraños maniquíes sin ojos, tan suyos, pero se trata
de un paisaje inequívocamente `de Chirico’: el pintor asoció
en él elementos arquitectónicos propios de ciudades –una alta
torre, unas arcadas– con un paisaje casi desértico, desolado,
como en las afueras de una gran urbe”, señala, entre otras
muchas cosas, la ministra.
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