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Tras
la estela de las exposiciones sobre objetos de arte bizantino
celebradas en los últimos años en Europa (“Splendori di Bisanzio”,
Milán, 1990: “L’art byzantine dans les collections publiques
françaises”, París, 1992-93; “Byzantium Treasures of Byzantine Art
and Culture”, Londres, 1994), parece que le tocaba el turno a otro
de los países que a lo largo de su Historia ha tenido algo que ver,
en mayor o menor medida, con el devenir histórico del Imperio Romano
de Oriente, convertido en Imperio Bizantino, sin más, hasta su caída
en manos de los turcos allá por el año 1453 y que aún pervivió
dentro del Imperio Otomano hasta prácticamente el siglo XVIII.
En el caso español, la oportunidad de esta muestra se puede apreciar
bien ante el hecho de ser la primera vez en que se acomete un
balance sobre la presencia e influencia del mundo bizantino a lo
largo de toda su Historia en nuestro país.
En los diversos países europeos, el peso del mundo bizantino ha sido
fuerte, tanto en la época medieval –la llegada de los cruzados desde
Tierra Santa solía estar acompañada de múltiples piezas de origen
bizantino, tales como objetos litúrgicos, monedas, joyas, telas
bordadas y algún que otro manuscrito– como en la investigación
historiográfica del bizantinismo, iniciada en el siglo XIX.
José Jacobo Storch de Gracia, profesor de Arqueología de la
Universidad Complutense de Madrid, presenta en este número los
detalles de la muestra, que revisa la huella de Bizancio en la
Historia a través de diversos soportes y cuyo recorrido finaliza con
El Greco y sus años de formación como pintor de iconos en Creta.
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