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La
ciudad de Segovia acoge desde hace unos días la undécima edición de
Las Edades del Hombre, promovidas por la Iglesia de Castilla y León
en las catedrales de sus diócesis. Una propuesta que, más allá del
mensaje espiritual que justifica este proyecto, comporta el deseo de
que los bienes eclesiásticos rindan a la sociedad el rédito de
cultura generada con el transcurso del tiempo. Se busca facilitar,
tanto a los conocedores de la historia del Arte como al gran
público, la contemplación del rico patrimonio artístico diocesano
–en la mayor parte de los casos, no fácilmente accesible– en
condiciones favorables de visibilidad. Una ocasión, igualmente, para
revisar el estado de conservación de las obras y proceder al estudio
científico de las mismas.
El sello que imprime su personalidad a esta
serie de muestras, es que los objetos artísticos se presentan bajo
el hijo conductor de un relato de contenido religioso que trata de
convertirse a la vez en un espejo de la historia del hombre, de sus
aspiraciones, de sus sueños, de su drama, de su esperanza, como base
de una reflexión más allá de las fronteras ideológicas. El comisario
de la exposición, Antonio Ignacio Meléndez, secretario general de la
Fundación Las Edades del Hombre, es el creador de la metáfora de “El
árbol plantado”, que enuncia y resume la temática narrativa dedicada
en esta ocasión al ciclo de la pasión de Jesús, desde su entrada
triunfal en Jerusalén hasta la Resurrección.
Julián Ara presenta la muestra del mejor
arte religioso del momento, que ha vuelto a convertir a la catedral
segoviana en el centro de la vida urbana de la ciudad.
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