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El
potencial de la imagen fotográfica es, muy probablemente, uno de los
triunfos del hombre y de su capacidad para la observación de la
naturaleza. Su llegada aumentó la mirada sobre objetos, fisionomías
o naturalezas nunca fijadas hasta entonces. Su técnica y
perfeccionamiento siempre han estado dirigidos a intentar superar la
realidad para buscar nuevos puntos de vista y descubrirnos las
realidades, nuestras y de los demás, que otras disciplinas no puede
captar. Quizá sea ésta la razón, junto a otros componentes sociales
e históricos, del éxito de su triunfo, entre los grupos de
vanguardia, primero, y de su aceptación artística posterior.
La VI edición de PhotoEspaña llena, un año más,
las programaciones de las salas madrileñas y de las galerías. El
esfuerzo por parte de sus organizadores por llegar a más en cada
edición, se evidencia en la amplia cartera de nombres y salas
elegidas para el Festival, que buscan familiarizar al público con
este medio, cargado, a primera vista, de cercanía, pero que aún se
resiste a entrar, en igualdad de condiciones, entre las Bellas Artes
(una pincelada: el Premio Nacional de Fotografía tiene una dotación
económica inferior al Premio de Bellas Artes). De hecho
es sintomático que siga existiendo esta necesidad de inundar las
salas, públicas y privadas, de fotografías, en muchos casos
repitiendo más de lo mismo.
Helena Pérez Gallardo, historiadora del
Arte, desgrana en este número los detalles del festival madrileño de
la fotografía, que se aglutina en tres grandes apartados dedicados a
la exploración artística de la realidad humana.
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