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Mi obra
Pintada entre 1608 y 1613 para la
capilla fundada por doña Isabel de Oballe en la iglesia de San
Vicente de Toledo, la “Inmaculada” –que no “Asunción”– que
actualmente se conserva, depositada por la parroquia de San
Nicolás, en el Museo de Santa Cruz es, sin duda, la obra más
hermosa –la más lírica y musical– de los años finales del
greco, que parece haber dejado en ella una especie de
testamento estético.
Ante ella, como ante tantos otros
cuadros del cretense, el espectador se siente inmerso en los
dominios de la visión, ante la contemplación de lo celestial.
La composición, esencialmente dinámica, está regida por el
ritmo ascensional de la figura serpentinata de la Virgen, al
que quedan subordinados todos los demás elementos de la
representación. José Álvarez Lopera, historiador del
Arte, resalta las cualidades de “La Inmaculada de Oballe” del
Greco, obra poco conocida por el público.
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