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Año 2030. La llamada economía/sociedad de la
información está en crisis, y la moneda como instrumento de cambio
ha sido sustituida por un mercado de valores basado en el ajo
virtual, canjeable por ajo orgánico, y la percepción subjetiva que
los usuarios comparten acerca de las personas físicas y jurídicas
con presencia en Internet.
Con esta ensoñación bursátil, titulada “Garlic=Rich
Air”, acudió a Venecia la artista y realizadora taiwanesa afincada
en Nueva York Shu Lea Cheang, que presentó en la “Zone of Urgency”
de la Biennale la versión física –con entrega de bulbos de ajo
incluida– de su instalación en red richair.com.
En Venecia expuso, también, dos obras relacionadas,
“RichAir2030” y “Burn”, que abordan, respectivamente, la
conectividad como necesidad básica de la comunidad y el conflicto
entre la música compartida y la propiedad intelectual.
Rich Air facilita la interacción entre los usuarios
que acuden al mercado virtual y aporta los elementos necesarios para
provocar una inmersión estética que ayude a reflexionar sobre el
auténtico valor de las transacciones y las identidades corporativas.
Y, de paso, a pensar sobre cuáles son valores de cambio que
empleamos en nuestra vida cotidiana.
Juan Gonzalo, periodista, explica en este
número el proyecto de la artista taiwanesa y presenta las
direcciones web en las que se puede apreciar sus obras. En un
segundo artículo, Gonzalo presenta el trabajo de la ciudadana
británica Jessica Anne Loseby y su preocupación por el lado oscuro
de la tecnología.
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