|
Eugenio
Granell (1912-2001) nació en La Coruña, donde pasó su adolescencia y
estableció contacto con la vanguardia gallega. En 1928, se instaló
en Madrid para iniciar sus estudios en la Escuela Superior de
Música. A partir de entonces, colaboró en numerosas revistas y se
vinculó al POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), dirigiendo
su periódico “El combatiente rojo” durante la Guerra Civil. Exiliado
en Santo Domingo, estrechó su compromiso con el Surrealismo en 1941,
cuando llegó allí André Breton.
Desde entonces, participó –escribiendo e
ilustrando– en revistas de corte surrealista y realizó algunas
exposiciones. Por razones políticas marchó a Guatemala, Puerto Rico
y, más tarde, a Nueva York. En 1985, regresó a Madrid. Poeta,
músico, crítico de arte y de literatura e investigador de culturas
ancestrales, su obra comprende gran parte de los procedimientos y
técnicas surrealistas (escultura, collage, fotografía y “ready
made”).
Su obra pictórica se puebla de seres
surrealistas, cuyas formas muestran influencias de artistas como
Picasso, Óscar Domínguez, Max Ernst y Wilfredo Lam, entre otros. En
1945, pintó “Figuras jugando”, un óleo sobre tabla de 28,5 x 41
centímetros, característico de su primera etapa artística.
Isabel García, historiadora del Arte,
desgrana en este número las características principales de la obra,
su sentido espacial y la subversión del clasicismo, y explica el
personal surrealismo que puso en práctica el pintor.
|