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Mi obra
Todos conocemos obras maestras que
sirven de síntesis final a un movimiento, y otras que, por su
creatividad, abren un mundo nuevo la expresión plástica. Sin
embargo, son muy pocas las que, como el “Icono del Cristo
Salvador”, cumplen a la vez ambas funciones. Conservado en el
Sinaí, la obra, pintada en el siglo VI, muestra las
características de la pintura griega clásica, al tiempo que
anuncia toda la expresividad del naciente arte bizantino.
Miguel Ángel Elvira Barba,
profesor de Historia del Arte y director del Museo
Arqueológico Nacional, ensalza en este número las cualidades
de una obra única, pintada a la encáustica –la técnica a la
cera que permitió a los griegos, desde el siglo IV a.C., dar
juego determinante al relieve de las pinceladas.
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