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Peripecias del arte
El “Salero de Francisco I” es, quizás, una de las obras más
ligadas al devenir del artista Benvenuto Cellini (1500-1571).
Con él ha compartido los distintos avatares de la fortuna del
gusto artístico, pasando de una época de esplendor y
reconocimiento a siglos de silencio y olvido. La
revalorización moderna del artista fue contemporánea al
redescubrimiento de la pieza, apreciada sin discusión como una
de las obras más importantes del museo vienés que la cobijaba
hasta hace apenas tres meses: el 11 de mayo pasado, la gran
joya de la orfebrería del Renacimiento era robada del
Kunsthistorisches de Viena, en el último episodio de la
accidentada historia de esta pieza. David García López
recuerda en este número la historia del “Salero”, su gestación
y sus sucesivos dueños, y las características que lo
convierten en un objeto inigualable.
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